viernes, 30 de octubre de 2009


Hay un lobo en mi entraña
que pugna por nacer
Mi corazón de oveja, lerda criatura
se desangra por él

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Por qué si soy oveja
deploro mi ovina mansedumbre
Por qué maldigo mi pacífica cabeza
vuelta hacia el sol
Por qué deseo ahogarme
en la sangre de mis brutas hermanas
apacentadas

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Me parieron de mala manera
me parieron oveja
Soy tan desgraciada y temerosa
No soy más que una oveja pordiosera
Me desprecio a mí misma
cuando escucho a los lobos
que aúllan monte adentro

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Yo, la oveja soñadora,
pacía entre las nubes
Pero un día la loba me tragó
Y yo, la estúpida cordera,
conocí entonces la noche
la verdadera noche
Y allí en la tiniebla
de su entraña de loba
>me sentí lobo malo de repente

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Si me dieran a optar
sería lobo
Pero qué puedo hacer si esta pobre pelleja
no relumbra como la noche negra
y estos magros colmillos no muerden ni desgarran

Si me dieran a optar
sabría acometer como acometa ahora
esta mísera alfalfa, famélica, ovejuna

Si me dieran a optar
los bosques silenciosos serían mi guarida
y mi aullido ominoso haría temblar a los rebaños
Pero qué hacer con mis albos vellones
Cómo transfigurar mi condición ovina

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Yo, la obtusa oveja,
huía tropezando con mis hermanastras
El lobo nos seguía acezando
y entonces yo, la oveja pródiga,
me quedé a la zaga
El lobo bautista me dio alcance
Se me trepó al lomo derribándome
y enterró sus colmillos en mi cuello
Vieja lobo, me dijo
Vieja loba piel de oveja
Quiero morir contigo
esperaré a los perros
La sangre me manaba a borbotones
Parecíamos un sol enterrado de cabeza
en el suelo

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Yo era una oveja mansa
Siempre miré hacia el suelo
Yo era sólo una oveja rutinaria
Yo era un alma ovejuna
sedienta de aventuras
Yo era en el fondo
una oveja aventurera
Yo deseaba convertirme
en oveja descarriada
Expreso aquí mis sinceros agradecimientos
a la piadosa águila humana
que me desgarró la yugular de un picotazo

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¡ No es menester un amo !
Amor es menester, amor lobuno
El lobo más feroz ama a su loba
y escarba y huele y hurga
y le clava los ojos y la escucha
y la loba celeste de las constelaciones
mueve la cola y ríe y lo saluda

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El lobo dio alcance a la loba
Yo lo estaba viendo
La cogió de los flancos con el hocico
lamió su vientre y aulló
irguiendo la cabeza
Yo lo estaba viendo
Yo que no soy más que una oveja asustadiza
Y puedo afirmarlo nuevamente
El lobo y la loba lloraban
restregando sus cuellos
La oscuridad les caía encima
Había un gran silencio
No había más que piedras
y los astros rodaban por el cielo

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Lobo a penalidad
Lobo y a ciegas
Lobo a fatalidad
Lobo a porfía
Lobo de natural
Lobo de ovejas
Pastor a dentelladas
Aullador de estrellas

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¡ A la loba !
gritaron los hombres ya bebidos
La bestia alzó las orejas
y corrió a refugiarse entre mis patas
Me miró a los ojos
y no había fiereza en su semblante
¡ A la loba !
volvió a escucharse el grito ya cercano
Ella agitó la cola
dio un lengüetazo en el agua
y vi sus ojos negros
recortados contra el azul del cielo
Después huyó hacia el monte
Entonces yo, la oveja libre de sospecha,
me vi sola ante los hombres
y sus negras bocas de escopeta

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Toda la tierra es tierra para el lobo
Si lluvias, lodo
Si soles, polvo
Y de rumbo los montes, las estepas
y de casa el umbral, la roca viva
y de pan el más duro de los panes

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Yo, la tonta oveja,
nadie más ignorante que yo,
me pregunto
Quién tendrá piedad del lobo
y más todavía
Quién dará sepultura al lobo
cuando muera de viejo
miope y lleno de piojos

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Se te extraña
Se te busca
Se te indaga
Se te persigue en vano
tu oculto nombre en vano
No levantar falso testimonio
contra el lobo
contra el prójimo lobo
que aúlla por su prójima

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Pasa el rebaño en fila funeraria
y atraviesa el pueblo con su fuente
Pasa el rebaño y pasa en seguimiento
de la oveja mayor, la más borrega
Pasa el rebaño en procesión sombría
y tras la huella los lobos cancerberos
van dejando un reguero de saliva
un rastro de sangre y poluciones
Pasa el rebaño y pasa por el puente
Pasan los vagabundos y los trenes
Pasa la loba amarga con sus tetas
Pasa el rebaño y pasa lentamente
Pasa la loba vieja, la más vieja
Pasa la oveja negra a guarecerse
Pasa la noche eterna, nunca aclara
Pasa el rebaño y bala hasta perderse

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Cayó la noche de bruces sobre el rebaño
La descastada oveja sintió la crispadura
Fatalizada se apartó del corral
No deseó nada más en el mundo
que la roja vaharada de la loba

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Se declaró la peste en mi familia
Vi a mis torpes madrastras
gimiendo con la lengua reseca
Murieron resignadas
arrimadas unas contra otras
Yo resistí la plaga
Ayuné, no bebí agua
Rechacé los cuidados
Y una noche a matarme
vinieron los pastores armados de palos
A matar a la loba
La única en pie
en medio del rebaño diezmado

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Déjenme a mí, la loba
Déjenme a mí, la fiera solitaria
Déjenme a mí, la bestia asoladora
Déjenme la cordera
Déjenmela a la puritana
Yo soy su sacramento
A mí me espera

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Mi palabra de honor, dijo el lobo
tan sólo quiero amarte, no te haré ningún daño
Esta bien, no hay más remedio,
arrímate a mi lado, contestó la borrega
El lobo la miró con los ojos ardiendo
La oveja le devolvió la ardiente mirada
Se estuvieron largo tiempo mirando
El lobo y la cordera tuvieron este sueño
Uno en el monte donde azota el viento
La otra en el corral
pisoteada por sus propias hermanas

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No seré nunca más prenda de nadie
Mucho menos de ti
pastor dormido contra el árbol
No debiste confiar en la oveja mendiga
No debiste confiar
en mis estúpidas pupilas aguachentas
Serás víctima de la oveja belicosa
Ya no habrá paz entre pastor y oveja

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El pastor y la loba buscaban la cordera
Persiguiendo a la oculta treparon la ladera
Se encontraron los dos, báculo y zarpa
El pastor fue más hábil, la loba derrotada
Y a los pies del zagal, la cordera perdida
surgió de los despojos de la loba abatida

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Se engaña el pastor
Se engaña el propio lobo
No seré más la oveja en cautiverio
El sol de la llanura
calentó demasiado mi cabeza
Me convertí en la fiera milagrosa
Ya tengo mi lugar entre las fieras
Ampárate pastor, ampárate de mí
Lobo en acecho, ampárame

Manuel Silva Acevedo ( Chile 1942).

jueves, 29 de octubre de 2009

Mordiendo nostalgias.




Del poemario los retazos de mi alma.




En la noche ya mordida
tibio rayo en la ventana
colándose con desgana.
El sol despunta ya su huida.
Crepuscular su guarida.
Mi alma desnudo a jirones
revolviendo en los cajones
mi silueta en el espejo
de mi cuerpo es fiel reflejo
en mi alma las confusiones.



De atardecer revestida
en mi madurez liviana
no me siento ya lozana
cruel cronos y su lamida.
Mi carne ya no es fornida
no escucho ya las canciones
de Sabina y sus pasiones.
Ni del pirata el cortejo
cojo con su catalejo
llenándome de achuchones.




Toda mi ambición cumplida.
Lo que antaño era el nirvana
con Morrison tan ufana
la Joplin tan alicaída
en su mercedes metida.
Amando sus adicciones
con sus ritmos tan bailones
recuerdos que yo festejo
con rancio sabor añejo
despiertan mis devociones.




Mi vida tornó aburrida
con blusa y americana
como buena cortesana
con vil tendencia suicida
por la ciudad soy tullida.
Que en mis empeños no cejo
velozmente me manejo,
en busca de cicerones
que con sus negros crespones
devuelvan mis ilusiones.

Escala ese peldaño.




Escala ese peldaño.
Pues tras de él se abrirán los palpitares
del susurro de árboles plagados
de promesas selladas en su fuste
maltrecho y malherido.

Gime supurando
destellos de iniciales amorosas.
Lágrimas de sangre emanan
de los sauces plañendo entre la bruma
cuando cae la tarde.

Escala ese peldaño
pues tras de él se abrirán las fieras cuencas
del tiempo pernoctando en el fecundo
regazo de Perséfone plagado
de sueños en umbría.

Escala ese peldaño
pues tras de él se abrirán esos vocablos
ataviados de avaricia.
Maltrecha tu garganta
germinará verbos sin brotar
entre el velo impávido de tu paladar.
Anhelando el minuto ansiado...
ese minuto
en que el verbo se haga carne
y retornen los éxodos de aquella
palabra sin pronunciar.

Escala ese peldaño.
Tras de el se abrirán los tenues brazos
de una dama asegurando
que es oro todo que reluce
y compra las escaleras al cielo.

Devaneos sobre el túnel.






En ocasiones pregunto
como será el fin mortal
en que cuerpo y mente adjunto
en consumación fatal
torne en enjuto difunto.


Ese túnel tan manido
fotograma de la vida
en devenir de latido
galopando en su partida
desde el útero nacido.


¿Divisaré la luz blanca
el fulgor tornasolado
que tras la travesía arranca
el vestigio del pecado
en la certera hora franca?.


Quizás lúgubre figura
presagiando a Lucifer
con baba en su comisura
y contrato de alquiler
del averno en su conjura.


O todo se desvanezca
en moléculas de polvo
mi mente obtusa perezca
sin siquiera un rapapolvo
que ni Dios ni diablo ofrezca.



Estas cuestiones azoran
fenecer es desenlace.
más mis tuétanos devoran
que sin rumbo el alma yace
y los sueños se evaporan.


¿Es la vida cruenta broma?
si después la nada espera
que mi cuerpo se carcoma
y mi esencia ni siquiera
tenga condena o diploma.


Mejor es no razonarlo
del carpe diem ser amante
del alba a la noche izarlo
con el espíritu errante
sin filosofías gozarlo.


Y penetrar en el féretro
a sabiendas que ese paso
pierde deidad en su cetro.
Ese túnel sea acaso
la fría boca de metro.

La levedad de los necios.






Olisqueando mi fracaso
las fieras depredadoras
blandiendo están a su paso
estas podridas auroras
que sucumben al ocaso.

Las alimañas me invaden
implorando las carroñas
en su terreno no horaden
yo los expurgo de roñas
así, otra victoria añaden.

Apenas queda carnaza
rapiñasteis sin precepto
el yugo de mi coraza.
Os llevasteis todo, excepto
de mi boca la mordaza.

Esa que impide os maldiga
que negar sangre doliente
es como aquel que castiga
con la cordura al demente
y al cuerdo a locura obliga.

Atesoro estas heridas.
Plasma son de mil batallas
que ya he dado por perdidas.
Tirando voy las toallas
de azabache desteñidas.

¡!Recoged estos despojos!!
acicalando arrogancias
y desde vuestros rastrojos
devorando carnes rancias
miradme bien a los ojos.

En ellos rabia inscribía
reverberando al trasluz.
La misma que percibía
mientras portaba mi cruz
y punzadas recibía.

Lamo a solas mis heridas
si queréis mas carnadura
revisad vuestras guaridas.
En su tejado hay hartura.
¿El mío? Piedras derruidas.

No son las madrugadas ( décimas)



Del poemario Los retazos de mi alma.



No son estas madrugadas
las que evocan mis anhelos
ni estos pétreos recelos
de esas fianzas ya pagadas.
En linfa yerta lacradas.
Ni victima ni verdugo
me proclamo de ese yugo
que oprime mi yugular
no acertando a calcular
quien saca a mi vida el jugo.


!No! ,no son de estos atardeceres,
los silencios mortecinos
vagando por los caminos
vacíos estos enseres
yaciendo los padeceres.
De labios que no besamos
de amores que no regamos.
de palabras escondidas
en las húmedas guaridas
de los pasos que no damos.


! No! ,no son de las estrellas
respuestas a mis cuestiones
que mi esencia hecha jirones
reivindicando esta aquellas
pisadas donde dejé huellas.
El océano desvío
con tritones mi navío.
El cuaderno de bitácora
donde mi vida decora
el odre del viento mío.


Que los días no mitigan,
los yermos de mis ocasos
de desteñidos fracasos.
Por mas que al Cosmos maldiga
pues mis días el castiga,
solo yo tengo la llave.
En mi alma inscrita la clave
de estos frágiles cristales
traspasando los umbrales
del gobierno de mi nave.

miércoles, 1 de julio de 2009

Ese frío enero ( décimas)

Ese frío enero ( décimas)


Cuando muere la esperanza
me sumerjo en un abismo
de lúgubre misticismo
y con certera templanza
recuperar la confianza.
Aquella que sin querer
perdí en un atardecer.
Que un frío día de enero
al resguardo de un bolero
anido dentro del ser.


Que ya nada me motiva
ni ese silencio que antaño
de mi lágrima era paño.
Ese silencio que esquiva
a mi me mantenía viva.
Lo he buscado entre los muros
de capiteles oscuros,
perforando mis sentidos
en mis tímpanos zumbidos
del silencio a la deriva.


En la sonrisa de un niño
una brizna de esperanza
que sostenga la semblanza
de la mirada ese guiño
impregnado de cariño.
Y desprendían la nada
de la orfandad de mi arcada.
Rebusco entre las basuras
donde perdí mis venturas
que ya ni un niño me agrada.


He buscado la esperanza
en las flores del cerezo
que del prado es aderezo.
He defendiendo a ultranza
primavera en su bonanza.
Solo he hallado hojas yertas
entre mis horas inciertas
sopor del hedor que emana
entre mis horas inciertas.


Y busco sin encontrar
quien me arrebato la alegría
que por mis venas corría.
Y me vuelvo a recostar
sin abriles encontrar.
Quebrantada el alma mía
del susurro que gemía
arrancándome el aliento
que por no sentir ni siento,
eso que antaño temía.

Vivo cautiva en mis rejas
entre áureos barrotes
henchidos de esos quijotes
que si ver molinos dejas
después no admiten las quejas.
Y esos sepulcros blanqueados
desde mi templo infiltrados
que me venden como a Cristo
beso de judas y listo.
¿Del débil? días contados.


Grito al viento mi lamento
y solo percibo ese eco
adentrándose en el hueco
de mis manos el intento.
Escurriendo ese momento.
Plañideras son las voces
deslizándose veloces
por mi corazón marchito
que el frío enero fortuito
de pena inundaron goces.